
El Taller
Amanecer en elHuaytapallana
Se sale de Huancayo a las tres y media de la mañana y se llega arriba con las manos entumecidas, pero cuando el sol toca por primera vez la laguna Lasuntay entiendes por qué media ciudad hace esta locura cada fin de semana.
El Huaytapallana es el nevado que se ve desde casi cualquier azotea de Huancayo, y aun así mucha gente de aquí no ha subido nunca. Está a poco más de dos horas de la ciudad, la carretera está afirmada casi todo el camino y no hace falta ser montañista: hasta el mirador de la laguna se llega caminando, despacio y con paradas.
Lo que sí hace falta es respeto por la altura. La ciudad está a 3 250 msnm y el punto donde te dejan las combis pasa de los 4 600. Si acabas de llegar de la costa, dale al cuerpo un par de días antes de intentarlo.

Lo práctico
- Salida: entre 3:00 y 4:00 de la mañana desde el paradero de Cochas, en Huancayo.
- Transporte: colectivo compartido, alrededor de S/ 35 por persona ida y vuelta.
- Duración: unas ocho horas puerta a puerta, incluida la caminata.
- Ingreso: S/ 10 por el área de conservación regional.
Los colectivos se llenan la noche anterior, así que conviene apartar sitio el sábado por la tarde. Si vas en grupo de cuatro o más sale más barato contratar un auto entero y salir a tu hora, sin esperar a que se complete la unidad.

Arriba no hay señal, no hay tienda y no hay dónde resguardarse. Todo lo que vayas a necesitar en seis horas tiene que caber en tu mochila.
El frío del amanecer a 4 700 metros no se parece a ningún frío de ciudad. Va en capas: térmica, polar y cortaviento, guantes y gorro que cubra las orejas. Y protector solar, aunque suene contradictorio a esa hora: en cuanto sale el sol, la radiación sobre la nieve quema en veinte minutos.


El Huaytapallana es apu, montaña sagrada, y sigue siendo lugar de pagos y ofrendas. Es normal cruzarse con familias haciendo su ceremonia junto a la laguna. Lo que se pide es sencillo: no pisar las mesas de ofrenda, no fotografiar a nadie sin preguntar y bajar contigo hasta el último papel que subiste.
El glaciar retrocede cada año y se nota a simple vista si comparas fotos de hace una década. Verlo así, de cerca, es la parte que no sale en las postales y la que más me quedó dando vueltas al bajar.



